Hay canciones...
Hay canciones que por un motivo u otro, siempre vuelven.
Vuelven siempre para recordarte quien eres y en qué momento te convertiste en esa persona.
Que siempre vuelven a sonar y en ese instante algo se acciona en tu cabeza. Y te llueven recuerdos, casi como grandes tormentas.
Que siempre vuelven a sonar y en ese instante algo se acciona en tu cabeza. Y te llueven recuerdos, casi como grandes tormentas.
Hay canciones que vuelven siempre para hacernos respirar profundo e impregnarnos la mente, el alma.
Ellas tienen el poder de tele-transportarnos al día 'X' en el momento 'Y'. A instantes que nunca pensamos vivir y luego revivirlos. A momentos enterrados en un cofre.
Ellas tienen el poder de tele-transportarnos al día 'X' en el momento 'Y'. A instantes que nunca pensamos vivir y luego revivirlos. A momentos enterrados en un cofre.
Hay canciones que se vuelven personas por su vitalidad, por su forma de definirnos, por sus versos, por su sentido, el que nos cobra en cabezas ajenas muchas veces.
Y luego hay canciones que son banda sonora de la vida. Que te resuenan sin estar presentes, cuando ves sonreír a alguien, cuando paseas lento, cuando bailas de la nada, cuando te apetece cantar en voz alta. Cuando te escapas de la ciudad, cuando guardas un secreto, cuando te desconectas del mundo...
En mi vida hay tantas canciones que llevan nombres, recuerdos y miles de momentos.
La música, las canciones y sus versos logran volver cada cosa, persona y momento en algo mágico para nunca olvidar.
La música, las canciones y sus versos logran volver cada cosa, persona y momento en algo mágico para nunca olvidar.
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