El deseo y la razón
Es jueves por la tarde y no me encuentro bien, ni con ganas de escribir, las ideas revolotean libremente por algún sitio sin querer llegar al papel. Alguien o algo, tendrán que esperar. Es cierto que los seres vivos, las personas, somos simplemente una levedad, fácilmente vulnerables. Una vez abatidos, remontar vuelo es más complejo. Un pasajero malestar a mi edad, me devuelve esa conciencia de inconsistente ánimo. Nunca me sentí fuerte, mis miedos no siempre se quedaron en el baúl de los secretos. La pelea interna entre el deseo de lo que quiero ser y la razón, fue la peor de mis guerras, el sentimiento más trágico de mi existencia. De tanta duda y angustia, del no saber qué hacer, a donde ir, por dónde ir, que caminos tomar, momentos que uno solo quiere borrar. Hablar algunas veces con uno mismo puede ser un complicado ejercicio de contradicción o un sencillo resumen para lograr entender el universo paralelo y lo que nos pasa. En algún momento de mi camino he aprendido, que derrotarse y empezar de nuevo no es derrotarse.
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