Así fui aprendiendo que la vida seguía. El tiempo pasa y no va a esperar a que tú estés listo para avanzar con él. Que los caminos no existen, que tú los vas creando mientras caminas. Que el recorrido nunca va a ser el mismo, a veces vas a tener que escalar montañas y de pronto te vas a caer en huecos, huecos tan profundos que creerás imposibles de salir. Y ahí, te vas a dar cuenta de que no eres el único que está en ese lugar y que juntos es más fácil subir. El tiempo corre, y mientras va pasando vamos conociéndonos más a nosotros mismos y la gente que nos rodea, aprendemos cosas nuevas, pasamos por momentos que tal vez jamás imaginamos vivir y a veces no sabemos que hacer o cómo actuar. En esta vida nada está escrito, nada esta dicho, nadie sabe lo que pueda pasar mañana ni pasado. Somos creadores de nuestro propio destino. La vida nunca llega a ser como te la imaginaste porque a veces puede ser mucho mejor o todo lo contrario a lo que soñaste. Por eso es que hay que vivir la vida como la merecemos cada uno de nosotros, merecedores de una vida plena de felicidad amor y armonía a pesar de todos los errores que podamos cometer, nadie es perfecto, solo que hay que aprender de esos errores para que nos queden como reflexiones. No pisoteemos a nadie para sobre salir cuando podemos todos ser los mejores. No dejemos nuestros sueños a ojos cerrados, cuando podemos abrir los ojos y ver nuestros sueños hechos realidades. Que nada ni nadie jamás te detenga, porque esta vida es una sola y hay que vivirla al máximo. Es así como fui aprendiendo que es mejor recoger las piedras con las que me tropezaba en el camino para armar escaleras en vez de murallas.
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones

Comentarios
Publicar un comentario